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jueves, 18 de julio de 2013

Novela negra

Hoy quiero hablar de un autor español de novela negra: Manuel Vázquez Montalbán.

Camilleri puso a su protagonista el nombre de Montalbano en homenaje a él, y de hecho tiene mucho en común con Pepe Carvalho, el investigador privado de sus relatos.

Hace años había leído Asesinato en el Comité Central, y Los mares del Sur, y estos días acabo de terminar El laberinto griego, ambientada en la Barcelona preolímpica.

Os dejo con una descripción del principio:

"Y le dolió invitarla a sentarse, porque se le quedó reducida a la mitad. Era tan hermosa que  Carvalho tardó unos instantes en darse cuenta de que iba acompañada. Sobre todo los ojos, construidos con piedras preciosas aún no clasificadas por ningún geólogo y aquellos cabellos miel oscura..."

Que la disfrutéis...

viernes, 29 de marzo de 2013

Michael Connelly

Mis hijos me han regalado por el día del padre dos libros; como conocen mis gustos han acertado de pleno. 

El primero - último premio RBA de Novela Negra - se titula La Caja Negra, del norteamericano Michael Connelly. El segundo lo comentaré en el siguiente post.

La Caja Negra - subtitulado: Un caso del inspector Harry Bosch - es una magnífica novela: el protagonista resuelve con peligro de su vida y de su empleo un asesinato ocurrido hace veinte años. Está contado de forma magistral y contiene todos los ingredientes del género. 

Empecé con ella una tarde de fin de semana lluvioso, y no fui capaz de dejarla. Muy buena.


sábado, 17 de marzo de 2012

Camilleri

Andrea Camilleri es otro de mis escritores favoritos. Mi gusto por la novela negra ya ha quedado patente en este blog: hemos hablado de Donna Leon, Henning Mankell, Philip Kerr, Dashiell Hammelt; recientemente de Petros Márkaris.

Acabo de terminar El olor de la noche; antes había leído La forma del agua, La voz del violín, El ladrón de meriendas... El protagonista - Salvo Montalbano - es un comisario entrañable, de vida propia: con sentimientos -casi todos buenos pero no siempre -, estados de humor, aciertos y chapuzas, manías y limitaciones...; buen compañero, peor subordinado, regular novio, estupendo policía, con buen paladar.

En los libros se mezcla la intriga en cuestión con el día a día, la resolución de los crímenes con las incursiones a la trattoria San Calogero, duros interrogatorios con la degustación de los platos que le deja en la nevera su asistenta Adelina. Todas sus aventuras están llenas de ternura, de sentido del humor, de sabiduría práctica, de filosofía mediterránea...

El autor hace además un agudo análisis psicológico, no solo de los criminales y las víctimas, sino de todos los que aparecen por sus páginas: camareros, oportunistas, gente de mala vida, madres de todas las edades, jubilados... Tres personajes para el recuerdo en este libro: Mariastella, Tomassino y Michela.

Estoy trabajando en mi nueva novela: una policiaca escrita en primera persona que también ocurre en una isla con mucha personalidad, y la lectura de este libro me está ayudando mucho a darle el enfoque que quiero.

domingo, 8 de enero de 2012

Con el agua al cuello

Estas navidades mis hijos me regalaron esta novela de Petros Márkaris. Ambientada en la Grecia actual: la de la crisis del euro, los recortes sociales, las manifestaciones callejeras continuas, la emigración de talento a otras latitudes con mejores perspectivas..., consigue no solo mantener el interés y la tensión de una buena trama policiaca, sino poner un toque humano - unos rostros y unas vidas - detrás de las frías noticias del déficit y de los complicados, y fallidos a veces, rescates de la llamada troika (UE, FIM y BCE).

El protagonista - el comisario Kostas Jaritos - recuerda a Montalbano de Camilleri o al entrañable Brunetti de Donna Leon. Son personajes con cara y ojos: que tienen familias, amigos, inquietudes, problemas de conciencia, defectos, aficiones, fobias..., pero que luchan cada día por mejorar las cosas en su ámbito de actuación. El autor, además, se nota que se mueve cómodamente en materias económicas y financieras, pero con la virtud de hacerlas comprensibles y amenas.

En nuestro país se echan en falta este tipo de libros, que entretienen, pero que al mismo tiempo nos hacen pensar; que ponen en negro sobre blanco la realidad social, y las dificultades y los pequeños heroísmos con los que las personas sobrevivimos y tiramos para adelante cada día.

sábado, 19 de febrero de 2011

Wallander

Kurt Wallander, el detective de homicidios creado por Henning Mankell me cae bien, muy bien; me pasa como con Montalbano, su homólogo trasplantado a Sicilia, o con el comisario Brunetti, del que ya hablé en este blog. Son personas con vida, con sentimientos, con virtudes y manías, de los que te gustaría ser su amigo... Atraen porque son humanos, porque actúan pensando en las consecuencias, porque no quieren resolver sus casos de cualquier manera, porque desconfían del poder en todas sus formas, incluida la policial.

En este último aspecto viene a cuento la cita de Toccqueville que abre su novela El hombre sonriente: "No es la inmoralidad de los grandes hombres lo que debería infundirnos temor, sino más bien el hecho de que sea ésta la que, con tanta frecuencia, permita a los hombres alcanzar la grandeza".