miércoles, 1 de abril de 2009

La primera persona

He vuelto a leer "Matar un ruiseñor" de Harper Lee, galardonada en su día con el Pulitzer. Lee, gran amiga de Truman Capote, es otra escritora de una sola novela, una más del elenco de magníficos autores que han pasado a la historia de la literatura con un solo libro publicado.
Escrita en primera persona por Scout, una niña de seis o siete años, está ambientada en un pueblo agrícola de Alabama durante la Gran Depresión, y es un enternecedor alegato contra el racismo, los prejuicios, el fanatismo religioso y la ignorancia en general.

Escribir en tercera persona permite al autor considerar todos los puntos de vista: relatar no solo acontecimientos sino pensamientos, sentimientos, divagaciones históricas, explicaciones varias... El escritor es un ser omnisciente que todo lo conoce y todo lo anticipa. En cambio, la primera persona le encuadra por necesidad en la mente y en la vida de un solo personaje, y desde allí tiene que describir el mundo con sus propias limitaciones, prejuicios, emociones...

Esta novela, llena de buenos sentimientos y de alegría de vivir, relata un mundo cruel visto desde una perspectiva inocente y confiada, donde todo parece un juego. Recuerdo también la magnífica película que se hizo sobre esta novela, con Gregory Peck en el papel del abogado viudo Atticus Finch, el padre de Scout, y una actriz cuyo nombre no recuerdo, en la piel de Calpurnia, la sirvienta de color, y amiga, de la familia.

Mis dos novelas publicadas hasta la fecha están escritas en tercera persona, pero la siguiente lo será en primera persona.
Os deseo que tengáis unas buenas vacaciones de Semana Santa, con buen tiempo y todo eso, y si os animás que cojais este libro, o alquiléis la película en el video club.

martes, 24 de marzo de 2009

La Ciudadela

He vuelto a leer "La Ciudadela" de A.J. Cronin, que relata la vida de Andrés Manson,  un joven médico general que trabaja en las poblaciones mineras del sur de Gales hacia 1920.

Su descripción magnífica de una reducida comunidad industrial enclavada en un valle me hizo recordar mi primer trabajo como ingeniero con 22 años en un pueblo de montaña de Cantabria, en el linde con la provincia de Palencia: los días cortos del invierno, la casa de la fábrica donde vivíamos los solteros, los hornos echando fuego las 24 horas...

También me ha hecho reflexionar sobre lo que significa una profesión: lo que supone de entrega, de desinterés y de espíritu de servicio, y reconocer que eso, en parte, se está perdiendo; hoy  se habla de tener un empleo, cuando una profesión es mucho más: es una vocación que dignifica y da sentido a una vida.

Lo recomiendo, sobre todo a los jóvenes, porque es un libro conmovedor, lleno de ideales y de buenos sentimientos, además de muy bien escrito y que logra mantener el interés a pesar de sus 500 páginas.

jueves, 12 de marzo de 2009

Historia

Ha caído en mis manos un libro publicado a finales del año pasado, y que ya va por su 3ª edición, del hispanista norteamericano Stanley Payne, titulado "España: una historia única" que me ha dejado muy buen sabor de boca porque rompe con muchos de los tópicos que nos han repetido en los últimos tiempos hasta la saciedad, con el riesgo, por tanto, de que acabemos pensando que tienen una base científica de tanto escucharlos. 

Recomiendo en especial la segunda parte del libro, "Una lectura de la historia de España", sobre todo los capítulos referentes a la Reconquista.

sábado, 7 de marzo de 2009

Presentación novela


Os adjunto la invitación a la presentación de mi nueva novela en Madrid.

jueves, 26 de febrero de 2009

Philippe Claudel

Otro hijo mío me pasó hace unos días "El informe de Brodeck", novela de Claudel galardonada con el Goncourt y que ha estado instalada varios meses en la lista de los libros más vendidos en Francia.

Escrita en primera persona, y con ritmo lento, es de lectura difícil, pero al final te deja huella. En el fondo trata de los recovecos menos racionales del alma humana: del miedo, y de como ese miedo, cuando se hace insuperable, transforma a las personas y a las sociedades hasta deshumanizarlas.

Su lectura te hace pensar, y volver a él al cabo de unos días. Algunas frases del libro, entre otras muchas que podría citar:

... en este mundo es mejor no tener razón. De lo contrario en seguida te lo hacen pagar caro.

... sería mejor que se fuera: usted despierta sin querer cosas dormidas que necesitamos todos olvidar...

... la estupidez es una enfermedad que casa bien con el miedo. Una y otra se alimentan mutuamente creando una gangrena que solo pide propagarse.

Aunque no queda claro en la narración, la novela podría estar situada en Alsacia a los pocos meses de terminar la II Guerra Mundial. Como Claudel es también guionista, es muy probable que en no mucho tiempo se haga una película basada en la novela.

domingo, 22 de febrero de 2009

Novelas de abogados


Comentaba el otro día con un buen amigo, excelente abogado en ejercicio, la causa por la que en lengua castellana no se hayan escrito buenas novelas de abogados: juicios, intrigas legales etc.. Al final no pudimos dar con una razón concreta, quizás es que aquí no se da tanto la faceta de un profesional del Derecho con experiencia probada, como Grisham, que se dedique en una época de su vida a la literatura, y eso que la práctica jurídica en nuestro país da en muchas ocasiones abundantes inspiraciones para una buena trama.

En los países anglosajones hay mucha tradición de este tipo de novelas. Además de las Grisham, recomiendo las de Scott Turow, en especial "Presunto inocente" y la "Carga de la prueba"

sábado, 14 de febrero de 2009

La extraña

Había leído todas las novelas de Sandor Marai menos ésta, y todas me habían impactado: "El ultimo encuentro" y "Divorcio en Buda" las disfruté en especial, y releí al menos dos veces, y quizás tres; sin embargo, "La extraña" me ha costado acabarla, y eso que no llega a las 150 páginas. Al principio tardé en entrar en la historia, y luego no conseguí entender a Askenasi, el personaje principal y casi único.
¿Por qué ocurrirá ésto?... La buena prosa y la profundidad psicólogicas estaban ahí, y sin embargo algo fallaba en mi interior para meterme en la obra y hacerla propia, que es la clave para pasarlo bien con un libro.